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lunes, 25 de abril de 2011

Who am I?

Es, quizás, la pregunta más importante de todas las que te harás a lo largo de tu vida. ¿Hasta qué nivel influyen otras personas en cómo eres? ¿Habrá alguien que tenga la capacidad de transformarte en otra persona? ¿Puedes ser quien quieras?

Es verdad que al principio son los demás los que intentan que seas de una forma. Pero si nadie nos dijera nunca cómo tenemos que actuar, no seríamos nadie. No podemos evitar escuchar lo que nos dicen.Sin embargo, llega un punto en el que te haces la pregunta. ¿Cómo soy yo? Siempre sabemos definir a los demás, pero cuando tenemos que hacerlo con nosotros mismos, nunca parece claro, y la causa no es otra que la opinión del resto del mundo.
Está bien que los demás te digan cómo creen que eres, pero tienes que tener claro si tienen o no razón. A veces, te dirán la verdad, y la verdad duele. Por eso no les creerás. Pero quizás, después de unos años, te darás cuenta de que no estaban nada equivocados. Otras veces, te dirán cosas que serán mentira, y curiosamente, estas son las cosas que creerás inmediatamente, porque a veces la mentira parece mucho más posible que la realidad.
Para averiguar quién eres, no puedes buscar en el pasado, y tampoco adivinar el futuro. Eres lo que eres hoy en día. No es lo que fuiste ayer. Puede que ahora seas el resultado de las cosas que hiciste, pero no puedes culparte por no ser el mismo, o bien por no haber sido otra persona. Tampoco eres ahora lo que serás mañana, por eso no intentes hacer cosas teniendo siempre previsión de futuro. A veces es mejor intentar ser felices ahora, porque cabe la posibilidad de que mañana no podamos serlo.


Though I’m not saying I’m very fond of Carpe Diem lifestyle, because there are some things you have to think about. But not too much. Sometimes, your heart tells you there are things you have to do. You feel deep down something that makes you move forward, because that thing in front of you draws an automatic smile you cannot control.

Sometimes, people make you change so much you don’t even know yourself. But remember that, after a while, you always get back to who you really are.
Don’t try to stop yourself. If you do things you need to, then you don’t have anything to regret. You don’t have to be perfect and develop a perfectly harmonious personality. In fact, most of us are contradictory, but that’s part of what being human is.

Just try to find that person inside you that makes you feel comfortable. When you do it, you’ll know you’ve found yourself.

miércoles, 13 de abril de 2011

Friends Will Be Friends.

La vida está plagada de encuentros fortuitos.
Algunos de ellos se recuerdan más que otros. Algunas de esas personas se recuerdan más que otras.
A veces, en cuanto conoces a alguien, tienes la certeza de que va a ser especial para el resto de tu vida. Quizás es porque te sonríen, porque les oyes hablar, porque hay algo que hace que te sientas bien con ellos.
Mis recuerdos me hacen sonreír la mayoría de las veces cuando salen a flote y de pronto viene a mi cabeza una imagen, una frase, un momento... puede que lo acabe de vivir o que lo haya vivido hace años, pero nunca se me olvida para siempre.
Cada vez que me acuerdo de mis clases de bachillerato, cuando aún no sabíamos qué hacer con nuestra vida, no teníamos que pensar demasiado e ir a clase resultaba fácil, una sonrisa me cruza la cara. ¿Por qué? Tuve la oportunidad de conocer a mucha gente, aunque en realidad ya conocía a todo el mundo.
Muchas de esas personas me transmitieron la necesidad de ser recordadas. Desde primera hora de la mañana ya me hacían reír, y no paraba hasta que volvía a casa. Me reía tanto que lloraba. Gente alucinante, que tenía muchas cosas que decir al mundo. Y a veces tenía impulsos, y quería saber más de sus vidas, porque cuando alguien te importa necesitas saber cada detalle que le ha llevado a ser como es.
Pensé que al marcharme del colegio, las cosas nunca serían igual. Y no me equivocaba. Pero estaba segura de que no conocería a nadie que me hiciera reír de igual forma. Al fin y al cabo, tan sólo éramos niños sin demasiadas obligaciones, a los que nos daban las cosas hechas, los deberes apuntados y los exámenes planeados. Esa época se fue.
Siempre he pensado que me encantaría ir un día al colegio, y sentarme en mi sitio con mi clase de siempre, dar una clase cualquiera y volver a disfrutar. Pero, como ya he dicho en alguna ocasión, lo pasado se queda en el pasado. Ya fue, ya no volverá, lo disfruté como pude y aunque me supo a poco, fue bastante para hacerme feliz.
Sin embargo, por supuesto, me queda gente con la que aún puedo hablar y reírme, y recordar anécdotas de cuando teníamos diez años.

Me equivocaba si creía que no iba a encontrar a nadie que considerara especial, a nadie que me hiciera reír igual en estas clases que son ocho veces más grandes. Hay mucha gente que merece la pena conocer, y estoy orgullosa de conocerlas hoy, porque sé que en algún momento me sacan una sonrisa, y me hablan, y me hacen hablar.

Y he vuelto a llorar de risa. Día sí y día también.

Gracias. A todos.