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miércoles, 13 de abril de 2011

Friends Will Be Friends.

La vida está plagada de encuentros fortuitos.
Algunos de ellos se recuerdan más que otros. Algunas de esas personas se recuerdan más que otras.
A veces, en cuanto conoces a alguien, tienes la certeza de que va a ser especial para el resto de tu vida. Quizás es porque te sonríen, porque les oyes hablar, porque hay algo que hace que te sientas bien con ellos.
Mis recuerdos me hacen sonreír la mayoría de las veces cuando salen a flote y de pronto viene a mi cabeza una imagen, una frase, un momento... puede que lo acabe de vivir o que lo haya vivido hace años, pero nunca se me olvida para siempre.
Cada vez que me acuerdo de mis clases de bachillerato, cuando aún no sabíamos qué hacer con nuestra vida, no teníamos que pensar demasiado e ir a clase resultaba fácil, una sonrisa me cruza la cara. ¿Por qué? Tuve la oportunidad de conocer a mucha gente, aunque en realidad ya conocía a todo el mundo.
Muchas de esas personas me transmitieron la necesidad de ser recordadas. Desde primera hora de la mañana ya me hacían reír, y no paraba hasta que volvía a casa. Me reía tanto que lloraba. Gente alucinante, que tenía muchas cosas que decir al mundo. Y a veces tenía impulsos, y quería saber más de sus vidas, porque cuando alguien te importa necesitas saber cada detalle que le ha llevado a ser como es.
Pensé que al marcharme del colegio, las cosas nunca serían igual. Y no me equivocaba. Pero estaba segura de que no conocería a nadie que me hiciera reír de igual forma. Al fin y al cabo, tan sólo éramos niños sin demasiadas obligaciones, a los que nos daban las cosas hechas, los deberes apuntados y los exámenes planeados. Esa época se fue.
Siempre he pensado que me encantaría ir un día al colegio, y sentarme en mi sitio con mi clase de siempre, dar una clase cualquiera y volver a disfrutar. Pero, como ya he dicho en alguna ocasión, lo pasado se queda en el pasado. Ya fue, ya no volverá, lo disfruté como pude y aunque me supo a poco, fue bastante para hacerme feliz.
Sin embargo, por supuesto, me queda gente con la que aún puedo hablar y reírme, y recordar anécdotas de cuando teníamos diez años.

Me equivocaba si creía que no iba a encontrar a nadie que considerara especial, a nadie que me hiciera reír igual en estas clases que son ocho veces más grandes. Hay mucha gente que merece la pena conocer, y estoy orgullosa de conocerlas hoy, porque sé que en algún momento me sacan una sonrisa, y me hablan, y me hacen hablar.

Y he vuelto a llorar de risa. Día sí y día también.

Gracias. A todos.

4 comentarios:

  1. Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.

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  2. Me has recordado una frase que dice optimus prime en la peli de transfoermes justo al final del todo.........(a lo mas friki).....decía asi:

    Mando este mensaje para que nuestros pasados sean recordados, porque en esos recuerdos...seguimos existiendo.

    FUCK YEAH!!

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  3. La verdad es que se conoce gente cojonuda y aunque a mucha la vas dejando atrás, las risas y los momentos vividos no se olvidan nunca!

    1besico

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  4. Otra vez se que lo dices por mi XD estoy completamente de acuerdo cntigo Laris, yo pensaba como tu hasta que os conoci!!! me alegrais los diassss!!
    un besikoooo

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