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lunes, 16 de mayo de 2011

Flawless dreams. Part II

Cada persona ve el mundo de una forma. Quizás ni siquiera el color azul sea igual para todos. Por eso, es imposible ver el mundo de forma objetiva. A veces nuestra mente crea historias imposibles que van más allá de la realidad. Pero, ¿qué es la realidad?

La realidad no es divertida, y afortunadamente no es lo único que tenemos. La realidad no existiría sin la fantasía, sin sueños imposibles, sin imágenes inventadas. La realidad es necesaria, y debemos saber que está ahí, pero hay que saber mezclarla con lo imaginario para conseguir soñar despiertos sin llevarnos decepciones.


Soñar no es gratis. Soñar pasa factura, pero debemos aprender a tener sueños posibles, y sueños imposibles, y aceptar que algunos se cumplirán y otros no. Nuestro objetivo debería ser evitar que desaparezcan, aceptando que quizás un sueño pueda transformarse en otro.


Ser realista es saber que todo puede pasar, aunque parezca contradictorio.
Ser realista es caminar por la calle en silencio, oyendo coches y tus propios pasos. Es dar respuestas corrientes. Es levantarte por la mañana, desayunar, lavarte los dientes y cerrar la puerta. Es ver la televisión mientras comes. Es ir a tu habitación, apagar la luz y meterte en la cama. Divertido, ¿verdad? Ser realista sólo es la vía fácil, el requisito mínimo para sobrevivir.

Soñar entraña muchas más complicaciones. Es arriesgarse a sufrir, es imaginar que este verano te besarán en la playa, aunque sepas que ni siquiera verás el mar. Es imaginar que mañana cogerás un vuelo a París aunque no tengas dinero ni para coger el autobús.
Soñar es caminar por la calle al ritmo de la música que estés escuchando, creando una historia en la que tú eres el protagonista. Es decir cosas que sólo has oído antes en una película (y probablemente cuando las digas te parecerás a ti mismo un poco estúpido, pero debes saber que, si es lo que sientes, así harás feliz a quien te escucha). Es levantarte después de que el despertador haya sonado quince veces porque tenías la esperanza de estar menos cansado. Es ver la televisión abrazado a alguien, o imaginando que lo haces. Es ir a tu habitación y quedarte media hora más escuchando un poco de música, o la voz de esa persona que te hace sonreír. Es apagar la luz y no poder dormir, porque sueñas despierto. Es romper tus propias reglas.


Es verdad que algunos sueños sólo traen problemas. Tu mente va creando una historia tan grande que no podría ocurrir ni en el mejor largometraje de Hollywood. Lo irónico es que queremos una historia única, pero basándonos en historias que ya conocemos. Y lo que la mayoría desconoce es que los momentos que te arrancarán una sonrisa en el futuro serán aquellos que nunca soñaste. Una situación que no tenía cabida en tu mente. Eso es lo que hay que buscar. Sueños que nunca antes has soñado. Sentir de forma que no encuentres el adjetivo adecuado, porque ni siquiera se acerca a lo que sientes en realidad. No hace falta imaginar imposibles, sólo hacen falta ganas de hacer, como dijo Jack Dawson, que cada día cuente.


Soy una soñadora, lo sé.