Followers

lunes, 26 de diciembre de 2011

2011, ¿en qué me has convertido?

Siempre que acaba un año, pienso que ha sido el que más ha cambiado mi vida, pero tú te has pasado. Lo has cambiado todo.

Cuando empezaste ese 1 de enero, me planteé muchos objetivos que, por supuesto, no cumplí como esperaba. Sólo pedí que todo fuera bien, pero se te fue de las manos, querido 2011.

Me has regalado tanto... Has hecho que sienta por un momento qué es ser publicista, qué es formar parte de una agencia y qué es la imaginación. Me has enseñado más anuncios que ningún otro año, algunos tan intensos que hasta me han hecho llorar. Y me has hecho soñar que algún día yo haré algo así.

A veces me has tratado a las patadas, pero ya sé que un año no puede ser entero de color rosa. Aún así, gracias a tus días grises, he aprendido a ver los días azules con más intensidad.
Me has llenado de energía con vídeos de festivales de música; de ilusiones, de proyectos de futuro, y de frases ingeniosas. Me has traído una cantidad de vídeos casi infinita.

Me has puesto en el camino a personas que no quiero que salgan de él. ¿Cómo has hecho para que nos encontráramos así, de pronto, viendo una película en clase de Teoría de la Comunicación? ¿Por qué no antes? ¿Por qué no después? Son misterios, me temo, que nunca podrás explicarme. Pero lo cierto es que lo hiciste. Me trajiste de vuelta. Has tenido la gran suerte de ver quién era, y quién soy ahora.

Me has enseñado lo que es la determinación, las obligaciones y las decisiones difíciles. Pero a cambio me has regalado tantas sonrisas que no sé ni dónde ponerlas.

Me has traído a mis amigos de vuelta. Algunas cosas nunca cambian, a pesar de lo que otros años me dijeran. Tú me has hecho ver lo que perdí, lo que he recuperado y lo que quiero.

No me has llevado a demasiados sitios especiales, pero has hecho que muchos lo sean para mí. Has creado magia. Me has traído una cama con millones de sueños y decenas de recuerdos.

Quería darte las gracias, pero no sé si realmente es tuyo el mérito. Tampoco sé si es mío, si es de los demás o si es puro azar.

De todas formas, 2011, no te preocupes porque no voy a olvidarte. Has sido un gran año. Sólo espero que enseñes a 2012 todo lo que me has hecho reír, para que pueda inspirarse.