Followers

miércoles, 29 de febrero de 2012

Quiero el cielo que me prometiste.


Una promesa es un poco como un “te quiero”: si se dice mucho, se acaba sintiendo poco, se devalúa y al final no significa nada.

“Te prometo que algún día iremos”. Plaf! Nunca fuimos. ¿Y ahora qué? ¿Tuvo la culpa la indecisión, la espera, el tiempo, nosotros? Puede que fuera todo ello. A veces hace falta hacer promesas, aunque no esté del todo en nuestras manos que se hagan realidad.

Pero ¿dónde se han ido las promesas que no se cumplen?



Puede que mis sueños se transformen con el tiempo, pero ¿qué pasa con las promesas que hice? ¿Y con las que hago? La realidad es que, por mucho que me gusten las palabras, sirven de poco cuando te comprometes con el futuro. Es un tiempo turbio, cambiante y del que no sabemos nada. Y yo no puedo luchar contra algo desconocido.

Y sin embargo, escuchar una promesa me hace sonreír. Porque a veces consigo olvidarme de lo que ello conlleva, de que puede que no se cumpla jamás, y me centro en las palabras. Son como ver una llave que se tira al mar. Una llave que abría un candado que se ha cerrado para siempre. Y ahí se queda, en ocasiones sólo para recordarnos que una vez existió esperanza.

martes, 21 de febrero de 2012

The Island.

"No valoras lo que tienes".

Fue mi máxima durante tanto tiempo... y tardé tan poco en darme cuenta de mi error... La música, como siempre, me hizo ver que no es tan fácil valorar lo que tienes cuando lo tienes.

Sólo pensé en esas canciones que tengo en mi reproductor, pero nunca escucho. Están ahí, pero rara vez me paro a escucharlas. Sin embargo, sé que si alguna vez, por algún extraño motivo me encontrara sola en una isla desierta, daría lo que fuera por escuchar aunque fueran diez segundos de cualquiera de esas canciones.

Pero, claro... Yo no voy a perderme en ninguna isla.

Y así es como se da uno cuenta de que es tan difícil imaginar perderse en una isla como imaginar perder a alguien. Alguien que tiene canciones maravillosas en su interior y que no escuchas. Pero, claro... ¿para qué? Ya sabes que están ahí, no te harán falta...

... por ahora.

jueves, 9 de febrero de 2012

Awake.

Aunque lo llamemos "despertarse", para mí despertarse no es abrir los ojos por la mañana. De hecho, hay mucha gente que algunos días no llega a despertar. Sin embargo, de pronto hay algo que te hace "despertar" de verdad.

Despertar puede ocurrir por lo más simple o lo más complejo del mundo. Puede ser culpa de un resbalón o de un beso. Puede pasarte por tener que responder una pregunta inesperada (o peor, por escuchar a alguien preguntarte: "¿puedo hacerte una pregunta?"); por no ver un escalón, por mirar el reloj y ver que llegas tarde, por salir a la calle y ver que llueve demasiado, por ver a alguien que conoces en la televisión o porque suene de pronto tu canción preferida en la radio. Por una simple mirada en el momento oportuno. Por una palabra mal pronunciada o un chiste tan malo que te hace estallar en una carcajada, o una caricia cuando tienes los ojos cerrados. Puedes despertar con oír tu nombre... o el suyo. Te despiertas cuando acabas de montarte en una atracción, pero aún no ha empezado. Cuando oyes el sonido de un mensaje en el móvil, y ves que es exactamente de quien quieres que sea, aún sin leerlo, ya te despiertas. El dolor te despierta. El amor te despierta.



Si no sientes nada de esto, puede que hayas tirado a la basura muchos más días de los que crees. Al fin y al cabo, es cuando despiertas cuando realmente vives.




viernes, 3 de febrero de 2012

Love Issues I

"No es cariñoso. Bueno, sí, es cariñoso cuando quiere."

Cuando quiere.

Da que pensar. ¿Significa eso que "cuando quiere" es cuando le apetece? ¿O cuando quiere algo? Quizás una reconciliación, un acercamiento, una vuelta a equilibrar la balanza... ¿"Cuando quiere" significa que todas las veces que no sea cariñoso es porque no le apetece? Posible. Es muy probable. Pero difícil. Tú a veces no lo haces, y no es porque no quieras.

Y aún más difícil es que esta mujer que dijo esto aguante que su marido no sea cariñoso. Es obvio que cuando dices eso, es que necesitas que lo sea. Y aún así, no creo que pedírselo sea la solución. Al fin y al cabo, si no lo hace es porque no quiere, ¿no?

Pero sobre pedir y aguantar... es otra historia que, como dijo Michael Ende, debe ser contada en otra ocasión.