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sábado, 24 de marzo de 2012

Once when I was little.

Tengo que volver a aprender muchas cosas.

Todos deberíamos, en realidad, aprender de nosotros mismos cuando éramos niños, porque entonces éramos más felices. A medida que crecemos, nos vamos volviendo serios, y un poco más tristes.
¿Recuerdas cuando te encantaba pisar charcos, sin preocuparte siquiera del frío que hacía? ¿O cuando nevaba y corrías a hacer bolas de nieve? ¿Y cuando imaginabas ser un pirata, una princesa o simplemente un niño que salvaría el mundo con poderes mágicos?

Hay tanta magia en la infancia... Por eso creo que ese pedacito de niñez nunca deberíamos abandonarlo. Es necesario ir más allá, mirar por la ventana como si nunca lo hubieras hecho, preguntarte las cosas más simples, reír por todo y por nada, correr hacia el agua en cuanto llegas al mar, saltar en la cama cuando hayas recibido la mejor de las noticias. Aunque ya seáis mayores, eso no significa que no puedas jugar al escondite con tus amigos, o saltar en camas elásticas. Y jugar a pelearte con tu novio, o a hacer cosquillas a tu novia... Y que después de todo eso, te tumbes y sonrías porque ese niño de 5 años aún sigue en ti.

Aprende a jugar otra vez. No eres tan mayor como crees.


miércoles, 7 de marzo de 2012

You can't erase, you can't replace it.

No me gusta que me hagan fotos a traición. Suelo salir... demasiado natural. Sin embargo, aunque "natural" signifique en muchos casos "fea", lo natural suele ser bueno. Y si hay algo bueno en ese tipo de fotos, es que me hacen sonreír.

Porque la gente aparece con los gestos que hace al hablar, al reír, al moverse. Es como si les tuvieras a un palmo, como si hubieras entrado de pronto en su casa y les hubieras pillado bailando a lo loco. Como si pudieras ver un trocito de su alma, ése que queda tan bien escondido cuando posan.

Ojalá todas las fotos fueran así. Predestinadas a ser fotos corrientes, con gente mirando a cámara y sonriendo de forma tan correcta. Y de pronto, algo ocurre y lo cambia todo. Un vaso que se cae, alguien que se resbala, un ruido inesperado o una avispa que empieza a volar a nuestro alrededor. Y salta el flash, y entonces reímos, pero después reímos aún más al ver en esa foto bocas abiertas, ojos cerrados, manos que salen borrosas... Gestos que se encargan de contar una pequeña historia, una historia que te hará reír en el futuro.

Pero mi foto preferida es aquella en la que sales horrible de tanto reírte. Busco esa sonrisa tan enorme que hace que salgas fatal en todas las fotos.

O quizás... Quizás no sales tan mal. Al fin y al cabo, ¿qué hay de malo en reír a carcajadas?