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sábado, 24 de marzo de 2012

Once when I was little.

Tengo que volver a aprender muchas cosas.

Todos deberíamos, en realidad, aprender de nosotros mismos cuando éramos niños, porque entonces éramos más felices. A medida que crecemos, nos vamos volviendo serios, y un poco más tristes.
¿Recuerdas cuando te encantaba pisar charcos, sin preocuparte siquiera del frío que hacía? ¿O cuando nevaba y corrías a hacer bolas de nieve? ¿Y cuando imaginabas ser un pirata, una princesa o simplemente un niño que salvaría el mundo con poderes mágicos?

Hay tanta magia en la infancia... Por eso creo que ese pedacito de niñez nunca deberíamos abandonarlo. Es necesario ir más allá, mirar por la ventana como si nunca lo hubieras hecho, preguntarte las cosas más simples, reír por todo y por nada, correr hacia el agua en cuanto llegas al mar, saltar en la cama cuando hayas recibido la mejor de las noticias. Aunque ya seáis mayores, eso no significa que no puedas jugar al escondite con tus amigos, o saltar en camas elásticas. Y jugar a pelearte con tu novio, o a hacer cosquillas a tu novia... Y que después de todo eso, te tumbes y sonrías porque ese niño de 5 años aún sigue en ti.

Aprende a jugar otra vez. No eres tan mayor como crees.


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