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jueves, 27 de junio de 2013

Goodbye.

Desde siempre las despedidas han sido la peor parte de cualquier experiencia.

Pero no dejan de ser necesarias.

Nos están acostumbrando a vivir sin ellas, conectados todo el día unos con otros, salvando kilómetros que nos separan, haciendo que los besos, los "hasta mañana", los adiós, pierdan el sentido. Las generaciones futuras no sabrán lo que es, y nosotros lo vamos a olvidar. Es verdad que la distancia rompe muchas cosas, pero evitarla sólo hace que cuando llegue el momento definitivo, no sepamos cómo afrontarlo y nos neguemos a aceptar que hay cosas que se van para no volver.

Sin embargo... qué bonito es poder tener a alguien a quien quieres a todas horas, de alguna forma u otra.

viernes, 3 de mayo de 2013

We are young.

Somos una generación incomprendida.
Crecimos rodeados de películas de Hollywood y series americanas, y aún lo hacemos. Y no sé si eso nos ha hecho más soñadores o ha hecho que nos hundiéramos entre tanta fantasía. Lo que sé es que la gente mayor que nosotros no entiende la complicada relación que mantenemos con Internet, las historias que vemos y la música que escuchamos.
No hacemos más que mirar atrás y arrepentirnos. Miramos hacia los últimos años de instituto con la sensación de que pudimos hacer mucho más. Y todo porque un gran número de películas se basa en ese tiempo y lo hace perfecto con sus bailes de graduación, sus elecciones a presidente y sus fiestas en casas con la música perfecta.
Intentamos hacer ahora todo lo que no quisimos hacer entonces, pero ya no podemos. Y nos damos cuenta de cuánto tiempo libre teníamos en realidad, y de cómo ahora todo va mucho más rápido.

Pero, igual que entonces tampoco vimos la belleza de la adolescencia, puede que ahora tampoco veamos la genialidad de crecer algo más. De volvernos más coherentes y crear mejores sueños.
Porque yo aún creo en nosotros. Creo que, igual que antes dije que existe una edad intermedia que no soporto, existe otra que tiene en sus manos el poder de cambiarlo todo. Creo que, al contrario de lo que todos piensan, aún hay esperanza para nosotros y marcaremos la diferencia.


sábado, 13 de abril de 2013

Ages.

A veces los niños pequeños son insoportables, pero con algo de paciencia se les puede educar y enseñar que lo que hacen no está bien, y cómo se debe hacer.
Los adolescentes son intratables en ocasiones, pero con el tiempo, y a veces incluso después de los veintidós, se dan cuenta de sus errores y están dispuestos a remediarlos o hacer algo para cambiar.
A los ancianos no puedes pedirles que cambien su conducta, porque no lo harán ni aunque quieran. Han vivido una vida entera de una forma, y sólo comprenderemos lo duro que es cambiar a esa edad cuando hayamos llegado a ella.
Sin embargo, hay una edad intermedia que no puedo soportar respecto a todo este tema. Son esas personas que son adultas, y ya son algo mayores, pero aún no es tarde para ellas como lo es para los ancianos. Ellas pueden cambiar, realmente pueden dar un giro positivo a su vida, pero simplemente no lo hacen. Han tenido demasiados desengaños, demasiados días malos y ya sólo piensan en  números, en dinero y en que la vida no es como piensan los jóvenes, que son demasiado ignorantes aún. Piensan que nadie puede enseñarles nada.
No sé en qué punto se llega a esa edad, pero alguien debería avisarles de que, en unos pocos años, van a arrepentirse de no haber hecho caso a nadie y encerrarse en su realidad, sin esperanzas y sin deseos, abandonando lo que un día juraron de jóvenes. Porque cuando dejen atrás esa época, entonces sí será demasiado tarde para emprender nuevos sueños.

jueves, 4 de abril de 2013

The movie of your life.

¿Sabes esa sensación de llevar esperando algo mucho tiempo, y de pronto pasa, y tan sólo dos días después ya estás deseando que pase de nuevo porque te parece incluso irreal?
Es como si apenas hubiera ocurrido. Como si necesitaras que ocurriera todos los días para que realmente empezaras a creerte que es de verdad y que no ha sido un sueño ni lo has imaginado. De hecho duele no saber cuándo volverá a repetirse.
Miras atrás, hacia ese momento, y piensas que deberías tener tu propia serie basada en esos momentos, y sería un gran éxito como comedia y la gente se reiría con tus tonterías y lloraría con las escenas emotivas.

Si tu vida fuera una película, definitivamente esos momentos son los que la formarían. No importa si tiene mucho drama, o es demasiado surrealista. Lo que importa es que enganche. Que tú mismo quieras verla.

martes, 26 de marzo de 2013

The One.

No importa cómo seas. No importa cómo crees que eres, porque cuando llega ese alguien, entonces lo cambia todo. No importa si pensabas que preferías besos a abrazos o si odiabas aquel lugar. Llega alguien, y te cambia, y tú le cambias a él o a ella. Ésa es mi teoría. Ésa es la teoría que venden las películas, los libros y todas las series que veo. Blair hace que Chuck se duerma abrazado a ella. Hannah hace que Adam salga en pijama y vaya corriendo hasta su casa, y tire la puerta abajo sólo para ver si está bien.





¿Y qué pasa cuando esto no ocurre en la realidad? 
¿Qué pasa si no eres ese alguien para nadie? 
La ficción exagera, sí, pero lo básico permanece. 
Y quizás es porque has encontrado a alguien que no cambia de opinión tan fácilmente, pero quizás... quizás es que tú le has encontrado, pero él no te ha encontrado a ti. 
O quizás todo se trate de encontrarse y no cambiar, no cambiar en absoluto al otro y sentir que no hace falta hacerlo para saber que es él. 

domingo, 17 de marzo de 2013

No shades of grey.

Todas las páginas sobre grafología, muchos de los horóscopos que he leído, y los test de personalidad que he hecho, casi siempre me dicen que soy una persona equilibrada y que sé controlar las emociones.

Pues es mentira. Qué decepción que un horóscopo mienta, ¿verdad?
No soy gris. Siempre me había parecido que lo era y que nunca las cosas son blancas o negras. Pero así es exactamente como son. Tengo momentos negros y momentos blancos. Claro que, para pasar de uno a otro sí que existe una transición, pero como toda transición, es rápida y existe sólo para llegar al otro extremo. 

Y sí, nunca todo es completamente blanco o completamente negro. Es cierto que, como dice Mario Benedetti, siempre hay algo de tristeza en los momentos más felices, al igual que siempre hay un poco de alegría en los peores días, pero nunca se ven como grises. Si ese día ha sido un día negro en su mayoría, entonces no podrás ver los pequeños momentos blancos, y viceversa. 

Por eso creo que soy una persona de extremos. Cuando un libro me gusta, entonces no paro hasta que lo termino; y si no te quiero, no te quiero más. Puedo ser la persona más feliz del planeta, y al segundo siguiente dejar de serlo por una simple frase. Mi escala de grises es muy limitada, pero eso es lo que le da sentido a todo. La vida no debería ser equilibrada. Puede que si la observes de lejos te parezca gris, pero en realidad está compuesta de tonos blancos y negros. Cuando estás cegado por la ira es imposible que veas algo bueno, y cuando estás feliz prefieres no pensar en todo lo que va mal. 

Vivir a medias, vivir en gris sólo es aferrarse a lo racional sabiendo que, por supuesto, lo irracional acabará ganando la batalla.