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sábado, 13 de abril de 2013

Ages.

A veces los niños pequeños son insoportables, pero con algo de paciencia se les puede educar y enseñar que lo que hacen no está bien, y cómo se debe hacer.
Los adolescentes son intratables en ocasiones, pero con el tiempo, y a veces incluso después de los veintidós, se dan cuenta de sus errores y están dispuestos a remediarlos o hacer algo para cambiar.
A los ancianos no puedes pedirles que cambien su conducta, porque no lo harán ni aunque quieran. Han vivido una vida entera de una forma, y sólo comprenderemos lo duro que es cambiar a esa edad cuando hayamos llegado a ella.
Sin embargo, hay una edad intermedia que no puedo soportar respecto a todo este tema. Son esas personas que son adultas, y ya son algo mayores, pero aún no es tarde para ellas como lo es para los ancianos. Ellas pueden cambiar, realmente pueden dar un giro positivo a su vida, pero simplemente no lo hacen. Han tenido demasiados desengaños, demasiados días malos y ya sólo piensan en  números, en dinero y en que la vida no es como piensan los jóvenes, que son demasiado ignorantes aún. Piensan que nadie puede enseñarles nada.
No sé en qué punto se llega a esa edad, pero alguien debería avisarles de que, en unos pocos años, van a arrepentirse de no haber hecho caso a nadie y encerrarse en su realidad, sin esperanzas y sin deseos, abandonando lo que un día juraron de jóvenes. Porque cuando dejen atrás esa época, entonces sí será demasiado tarde para emprender nuevos sueños.

jueves, 4 de abril de 2013

The movie of your life.

¿Sabes esa sensación de llevar esperando algo mucho tiempo, y de pronto pasa, y tan sólo dos días después ya estás deseando que pase de nuevo porque te parece incluso irreal?
Es como si apenas hubiera ocurrido. Como si necesitaras que ocurriera todos los días para que realmente empezaras a creerte que es de verdad y que no ha sido un sueño ni lo has imaginado. De hecho duele no saber cuándo volverá a repetirse.
Miras atrás, hacia ese momento, y piensas que deberías tener tu propia serie basada en esos momentos, y sería un gran éxito como comedia y la gente se reiría con tus tonterías y lloraría con las escenas emotivas.

Si tu vida fuera una película, definitivamente esos momentos son los que la formarían. No importa si tiene mucho drama, o es demasiado surrealista. Lo que importa es que enganche. Que tú mismo quieras verla.